Las herramientas de recuperación subterráneas se utilizan ampliamente en las operaciones de reparación y recuperación de pozos de petróleo y gas. Debido a las duras condiciones subterráneas, caracterizadas por altas presiones y altas temperaturas, estas herramientas son propensas al desgaste, la deformación y la fatiga. Un uso y un mantenimiento adecuados pueden prolongar considerablemente su vida útil.
Antes de bajar al pozo, el operario debe comprobar el aspecto exterior de la herramienta, el estado de las roscas y la integridad estructural. Cualquier grieta, deformación o daño en las roscas puede provocar el fracaso de la recuperación o la caída de la herramienta. Durante la operación, se debe controlar estrictamente la velocidad de funcionamiento para evitar colisiones violentas en el interior del pozo.
Tras las operaciones de recuperación, limpie a fondo la superficie de las herramientas para eliminar el petróleo crudo, los sedimentos y los líquidos corrosivos. Aplique aceite antioxidante en las roscas y las superficies metálicas. En caso de almacenamiento prolongado, coloque las herramientas en un soporte específico para evitar que se deformen por compresión.
También es necesario realizar revisiones técnicas periódicas. Las piezas sometidas a desgaste deben sustituirse periódicamente para garantizar la seguridad y la fiabilidad de las operaciones subterráneas repetidas.